Cómo optimizar los recursos y eliminar los desperdicios en el TAC.

El transporte automotor de cargas es una actividad que conlleva impactos en las personas, la comunidad y el medio ambiente. Algunos de ellos, como la contaminación que producen los gases de efecto invernadero generados por el combustible consumido, son negativos. Sin embargo, gracias al alto nivel de profesionalización y tecnificación disponible en la actualidad, es posible reconvertir los procesos contaminantes en otros más sostenibles y beneficiosos para la comunidad en general.

La buena noticia es que cada vez más empresas buscan adecuar sus prácticas, mejorar sus procesos y conseguir entregar los mismos productos y servicios con mejor aprovechamiento de los recursos, sin generar desperdicios innecesarios.

¿Cómo se puede conciliar la necesidad de mejorar la rentabilidad en la logística con la implementación de procesos socialmente responsables? Principalmente mediante la optimización de los procedimientos de trabajo, la modificación de las conductas individuales y la evolución de las flotas. 

¿Cómo es el modelo de negocios socialmente responsable?

El mundo corporativo se llenó durante los últimos años de conceptos relacionados con el desarrollo sostenible, de la mano de las compañías que desde su cultura y valores se preocupan por generar el menor impacto posible en la comunidad y en el medio ambiente.

Para lograrlo, llevan a cabo sus actividades cuidando los procesos, productos y métodos de fabricación, para que no dañen el ecosistema, e incorporan también el factor sociedad, trabajando para preservar la cultura, las necesidades sociales y la economía del ser humano.

¿De dónde viene esta tendencia? En septiembre de 2015, los líderes de las principales potencias del mundo firmaron en la ONU los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el periodo 2015-2030. Se trata de 17 metas orientadas a mejorar las condiciones de trabajo, la calidad de vida, las garantía de cumplimiento de derechos básicos y la preservación del medio ambiente. Como para lograr esos objetivos de los Estados las acciones de las empresas son clave, cada vez más compañías demuestran su compromiso en reducir la desigualdad y crear empleos de alta calidad y dignos.

Con T-CARGO los transportistas encuentran oportunidades de cargas y reducen los fletes negativos.

2 formas efectivas de reducir los desperdicios en el transporte de cargas

Conducción eficiente

Además de planificar de forma estratégica las rutas de los camiones para recorrer la menor distancia posible entre el punto de origen y de destino, manejar de forma eficiente contribuye a reducir el combustible consumido.

La Guía de gestión sustentable de flotas de vehículos de transporte de carga por carretera, editada por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), define a la conducción eficiente como el estilo de manejo que aprovecha las mejoras tecnológicas de los vehículos, aumentando su rendimiento, mejorando el consumo y disminuyendo las emisiones.

Según explica esa publicación, comprende una serie de técnicas que, unidas a una adecuada actitud del conductor, logran importantes ahorros de combustible (del orden del 10% al 15% en promedio), mejoran la seguridad del chofer y del tránsito en general, contribuyen a mejorar el confort y disminuir el stress en los viajes y disminuyen los riesgos. 

Evitar los fletes negativos: principal responsable de los desperdicios

En Argentina, los camiones sin carga recorren al año 7.200 millones de kilómetros, el 54% de los viajes totales. Además de atentar contra la sostenibilidad, un camión vacío también es un mal negocio. Por esta razón, se hace muy importante desarrollar estrategias para combatir la ociosidad y reaprovechar los desperdicios.

Con la ayuda de soluciones tecnológicas de economía colaborativa, es posible ubicar a esos transportes con lugar libre. Con estas aplicaciones todos ganan: los dadores de carga, porque pueden aprovechar oportunidades de rutas a costos competitivos y consolidando la carga; el conductor del camión, que no tiene pérdidas ocasionadas por el retorno ocioso; y el medio ambiente, que recibe menos gases de efecto invernadero.

En plataformas como T-CARGO, la oferta y la demanda se encuentran para hacer negocios juntos, reduciendo de esta forma los fletes negativos. 

Sin lugar a dudas, la optimización de los procesos de trabajo, en conjunto con la adecuación de las conductas individuales y la evolución de las flotas, permite ubicar al TAC como un agente de cambio, con un aporte considerable a la sustentabilidad y la reducción del impacto negativo de la actividad en el medio ambiente.

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