En lo que va del año, el costo del transporte automotor de cargas sufrió un incremento del 12%, acumulando una suba del 66.13% en los últimos 12 meses. En este contexto económico, que presenta constantes subas de los componentes del costo logístico y una baja de los pedidos de fletes por sus altos precios, se vuelve vital ajustar con precisión la matriz de costos y realizar una correcta planificación para obtener ventajas competitivas y aumentar la rentabilidad tanto para las grandes empresas transportadoras como para los transportistas independientes.

La actividad logística es impactada por diferentes costos. Según CEDOL (Cámara Empresaria de Operadores Logísticos), éstos se pueden ordenar en las siguientes categorías:

  •  Movimiento logístico, como por ejemplo el material rodante, combustible, los peajes y los insumos que requieren los vehículos.
  •  Generales, entre los que se cuentan las deducciones logísticas especiales e impuestos, seguridad, seguros.
  •  Laborales, como gastos por litigiosidad de personal propio y de terceros, gastos derivados de prevención y ocurrencia de accidentes laborales, días feriados no previstos e inseguridad, entre otros.

Las estimaciones de la CEDOL señalan que las empresas que brindan una prestación de distribución pura -es decir, sin almacenamiento- las categorías mencionadas arriba impactan de la siguiente forma: mano de obra 57 %, gastos generales 19% y movimientos logísticos 22%.

Los costos que no se ven

Las compañías que se dedican a la logística o al transporte automotor de cargas tiene una estructura de costos propia. Conocer la estructura en cada caso y disponer de herramientas para dimensionarla permite estipular cómo se comportará y evolucionará cada una de las variables a lo largo del tiempo.

Los insumos, materiales y gastos son los más identificables y considerados en las estructuras de costos. Pero existen otros, más complejos de identificar y medir, que tienen el poder de impactar seriamente en la rentabilidad, como improductividades, los problemas derivados de la congestión de tráfico, cortes de tránsito, tiempos de carga y descarga, entre otros.

Incidencia de los días feriados

Según la reglamentación en materia laboral que rige la actividad logística –Convenio Colectivo de Trabajo Nro. 40/89-, los días feriados obligan al pago de recargos de hasta el 100% en la jornada y las horas extras. Por otro lado, en algunas rutas existen restricciones para que los camiones circulen en días feriados. Si estos días no se consideran al momento de calcular los costos y deben ser absorbidos por la empresa, la eficiencia se ve impactada de forma considerable.

Conflictos laborales

Los costos asociados a contingencias en materia laboral -por ejemplo, accidentes laborales, sanciones, despidos- y las jornadas no trabajadas producto de realización de asambleas o días de paro son algunos de los factores usualmente no contemplados al momento de realizar el costeo. Por su alto impacto en el rendimiento del negocio necesitan ser medidos, analizados e incorporados en planes que se orienten al incremento de la productividad. Según CEDOL, la rama del transporte es una de las actividades que presenta más pérdida de jornadas laborales por existencia de litigiosidad.

Impacto de la inseguridad

El aumento de los robos y otros hechos de inseguridad repercute en los costos asociados a la logística mediante el aumento de los seguros, custodia, servicios de rastreo satelital, etc.

Demora en la cadena de pagos

El alargamiento de los plazos de pago y el cada vez más frecuente retraso de las cobranzas trae como consecuencia un crecimiento no previsto de los costos financieros, principalmente cuando no se dispone del capital para pagar las cargas impositivas y laborales por la falta de pago de los clientes y se debe abonar las penalizaciones correspondientes.

Fuente: “Los costos ocultos y contingentes de la actividad logística”, CEDOL.