Comenzó la vendimia 2019, una gran oportunidad para el TAC.

El sector vitivinícola argentino inicia un nuevo ciclo de producción inmerso en un escenario que presenta diversos desafíos. Mientras el consumo per cápita a nivel local viene presentando una baja sostenida desde hace décadas, las exportaciones de vino aumentan impulsadas por la alta calidad de la bebida argentina que es muy valorada en el mercado internacional.

A nivel nacional, la costumbre de consumir vino se vio modificada durante los últimos 50 años. Desde 1970, la cantidad de litros por habitante se redujo 5 veces cerrando el 2018 con casi 19 per cápita, en contraposición a su récord histórico que marcó un consumo de más de 90 litros por persona. Este cambio en la relación de los consumidores con la bebida y el impacto que produce la crisis económica en la posibilidad de compra, hacen necesaria la creación de soluciones innovadoras para impulsar el consumo del vino y para optimizar su costo.

Nuevas tendencias en la comercialización del vino

El año pasado, el Instituto Nacional de Vitivinicultura aprobó mediante la Resolución 04/2018 la comercialización de vino “tirado”, adoptando un método que ya se aplica con éxito en varios países. Esta reglamentación permite a la industria vitivinícola una nueva oportunidad para llegar con su producto al consumidor final utilizando envases de acero inoxidable para fraccionar, distribuir y vender el vino. Este método permite mantener al vino bajo una atmósfera inerte, conservando las características físico-químicas y organolépticas del producto original. Además, al ser extraído con nitrógeno, el vino no se echa a perder, aun cuando el barril está casi vacío.

La tendencia de consumo en el exterior se condice con los datos de las exportaciones relevados por el sector. Según el Observatorio Vitivinícola Argentino, durante 2018 se redujo la cantidad exportada en formato fraccionado y creció la venta a granel un 184% más que en 2017. La búsqueda de nuevos formatos de venta que capten a un público más joven sin perder calidad y optimicen los costos logísticos señalan las tendencias a nivel mundial. Algunas bodegas argentinas ya están comenzando a ser parte de esta modalidad, como la mendocina Santa Julia que está a punto de desembarcar en el mercado estadounidense con tres variedades de vino en lata.

Se podrá vender vino tirado en Argentina.

Logística e innovación tecnológica

La vitivinicultura argentina está viviendo un crecimiento en el que cada vez más provincias se incorporan a las zonas productivas, aunque la mayor concentración está presente en la región de Cuyo. En este contexto, el transporte automotor de cargas es un motor clave de la actividad ya que tiene el desafío de distribuir la producción a cada rincón del país y también de Latinoamérica, al menor costo y tiempo posible. Además, gracias al nuevo modelo de negocio que mencionamos al inicio, las necesidades logísticas se incrementarán, abriendo oportunidades tanto para transportistas como para dadores de carga.

La tecnología tiene mucho que aportar en este sentido. Una de las formas que permiten optimizar la logística es tener la posibilidad de contratar solamente el transporte que se necesita. Al momento de negociar un flete, muchas empresas pequeñas se encuentran con que tienen que pagar un camión completo, aunque solamente vayan a utilizar una parte de él. Lógicamente, esta metodología incrementa mucho el costo final, impactando seriamente en la rentabilidad. Las plataformas colaborativas aplicadas al transporte automotor de cargas como T-CARGO hacen posible que varios de estos emprendimientos puedan consolidar sus cargas ahorrando así mucho dinero.

A las transportadoras, esta forma de trabajo les permite captar mayor cantidad de clientes, optimizando al máximo la capacidad del camión. Como valor agregado, mediante una correcta planificación de rutas pueden ofertar el viaje de regreso al punto de origen, monetizando lo que sería flete negativo y mejorando aún más la rentabilidad.

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