El TAC influye de forma positiva en la optimización del costo del proceso logístico y los tiempos de entrega.

El transporte automotor de cargas (TAC) es una actividad que agrega valor a las operaciones productivas, gracias a su potencial para influir de forma positiva en la optimización del costo del proceso logístico y los tiempos de entrega. Según analiza el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las nuevas formas de comercialización global hicieron necesario que el TAC asuma una nueva dimensión e importancia y se convierta en un factor clave para el funcionamiento competitivo e inclusivo de la economía.

Luego de haber conseguido importantes mejoras en los niveles de servicio y calidad, la meta está puesta en la velocidad. En la era del “just in time”, minimizar el tiempo de entrega entre el punto de origen y el de destino es una de los principales objetivos del TAC, que en América Latina moviliza más del 70% de las cargas de la región.

El comercio electrónico y la deslocalización de la producción, nuevas formas de producir y vender

El comercio electrónico cambió la forma en la que se llevan a cabo los negocios en la actualidad. En un estudio reciente, la consultora Forrester señala que en el año 2023 el 17% de las ventas B2B en Estados Unidos se llevarán a cabo mediante internet; esto representa un 40% más que el volumen comercializado en 2018. Un crecimiento similar está sucediendo en América Latina, situación que demanda a las empresas transportadoras de carga renovarse para poder hacer frente a las exigencias de los clientes.

La deslocalización de la producción y la expansión del outsourcing influye en el crecimiento de la economía.

La deslocalización de la producción y la expansión del outsourcing es otro tema que, según el BID, influyó en el crecimiento de la economía. Esto significa que en la búsqueda de mejorar la calidad de los productos, alcanzar precios más competitivos y optimizar los tiempos de producción y delivery, muchas empresas subcontratan a otras para que desarrollen algunas actividades en su nombre. Esta modalidad de producción deslocalizada se caracteriza por la presencia de cadenas de abastecimiento en la que los puntos de producción y consumo se asientan en diferentes zonas geográficas. Además, pequeños productores de materias primas o bienes de consumo específicos encuentran más accesibles mercados alejados de sus zonas de influencia.

El TAC y la nueva logística

Las tendencias mencionadas anteriormente significaron para el transporte automotor de cargas la presión de tener que profesionalizarse cada vez más para poder satisfacer de forma exitosa los requerimientos de flujos cada vez más grandes, prestando servicios cada vez más exigentes en materia de costos, tiempo, confiabilidad y trazabilidad.

Además de soluciones innovadoras, el cambio requiere la creación de nuevos procesos de trabajo y estándares de calidad y servicio superadores. La masificación de tecnologías de rastreo y trazabilidad de los vehículos de carga es una de las herramientas que permiten a los transportistas avanzar en este sentido. Si bien requiere inversiones, el resultado es positivo, ya que les posibilita adecuarse a las nuevas exigencias que les harán los dadores de carga en relación al status del transporte.

Otra herramienta útil son las plataformas colaborativas enfocadas en el transporte de cargas, que permiten a las dos partes de la transacción -transportistas y dadores de cargas-, conectarse en tiempo real y acordar servicios de flete sin intermediarios y aprovechando los viajes ociosos. Otras ventajas que propone este sistema son la posibilidad de consolidar cargas, financiar el pago y aprovechar las promociones de los operadores afiliados. Además, encontrar al instante, desde cualquier dispositivo electrónico, clientes que necesitan transportar su mercadería.

Las tecnologías de rastreo y trazabilidad permiten al TAC profesionalizarse.

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