Respetar las reglas de tránsito es una forma vital para la gestión de la seguridad.

Tanto las estadísticas mundiales como locales ponen en evidencia que la gestión de la seguridad debe ser un objetivo principal de todas las compañías. Y, para que los planes sean realmente efectivos, el compromiso debe ser asumido desde la dirección, para luego alcanzar a los trabajadores, con adecuada capacitación y oportunos controles.

La Organización Internacional del Trabajo calcula que un trabajador muere cada 15 segundos a causa de accidentes o enfermedades derivadas de su actividad, y que 153 trabajadores sufren un accidente laboral en ese tiempo. Estas cifras totalizan 2.3 millones de fallecimientos al año.

En Argentina, se denunció la ocurrencia de 580.328 casos al Registro de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales en 2017. Esa cifra no refleja la totalidad de los realmente ocurridos, si se toma en cuenta que se limita a los trabajadores asegurados en el sistema. Esos siniestros costaron casi 15 mil millones de pesos pagados por días no trabajados.

Este tipo de incidentes se combaten con una adecuada gestión de la seguridad, orientada a proveer ambientes de trabajo seguros y salubres. En este artículo de T-CARGO analizamos de qué se trata la gestión de la seguridad y su aplicación al transporte automotor de cargas.

Estacionar el vehículo solamente en lugares habilitados es una forma de gestión de la seguridad.

Planes de gestión de la seguridad

En el proceso de trabajo de los transportistas existen diversos factores de riesgo, propios de la actividad. Los principales son los riesgos de exigencia biomecánica y riesgos de accidentes.

El primer grupo incluye la posibilidad de desarrollar patologías como producto de la realización cotidiana de algún trabajo. Movimientos repetitivos, posturas forzadas, esfuerzo físico o posturas estáticas son algunos de los factores que constituyen el riesgo. El segundo grupo incluye la posibilidad de sufrir caídas, torceduras, quemaduras, cortes, golpes, atropellamientos, choques, incendios, etcétera.

Para proveer ambientes de trabajo libres de riesgos, las transportadoras pueden llevar a cabo diferentes acciones dentro de sus planes de gestión de la seguridad. Algunas de ellas son:

  • Verificar el estado mecánico de los vehículos, respetando las sugerencias de mantenimiento programado y definiendo programas propios de verificación.
  • Mantener los registros médicos del personal actualizados, de acuerdo a lo requerido para el desarrollo profesional.
  • Controlar que se respeten las reglas de tránsito, como ser, no utilizar el celular mientras se está conduciendo, estacionar el vehículo en lugares habilitados para tal fin y respetar la velocidad de conducción.
  • Definir procedimientos de seguridad para el trabajo y asegurarse que todos los conductores entienden el alcance de su rol y lo que se espera que ellos hagan. Además, se deben entregar los elementos de seguridad necesarios para reducir la exposición a los riesgos.

Verificar el estado mecánico de los vehículos es una importante medida de gestión de la seguridad.

Bienestar en el trabajo

Con la convicción de que los accidentes y enfermedades que se generan en el trabajo se pueden prevenir, la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS) creó hace unos años la campaña mundial “Visión Zero”, que se centra justamente en la mejora de la seguridad, salud y bienestar en el trabajo. En Argentina, la legislación está alineada con estas buenas prácticas y cada vez más países se suman, según se puede ver en su página web.

Se trata de una guía detallada que resume las 7 reglas de oro que los empleadores deben aplicar para brindar un ambiente de trabajo saludable y sin accidentes. No se trata de políticas ni acciones restrictivas y fijas, sino que más bien son principios de seguridad adaptables a cualquier lugar de trabajo, sin importar su rubro, estructura o región de operación.

Esta metodología es similar en diferentes guías o buenas prácticas para la gestión de la seguridad en entornos de trabajo. Existe una variedad de estándares de sistemas de gestión de la seguridad, que definen los requisitos a considerar para diseñar, implementar y controlar ambientes de trabajo seguros. BS 8800, OHSAS 18001, ISO 45001 y las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo ILO-OSH 2001, son algunos de ellos.  

Los estándares mencionados, y otros similares, comparten el hecho que sus postulados son versátiles, lo que da la posibilidad de definir métodos de trabajo posibles de ser ejecutados por cada compañía, haciéndolos, a la vez, más efectivos.

Siempre parten de una asertiva evaluación de los riesgos asociados al desarrollo de las operaciones de la empresa y las acciones de las personas que la integran. La idea es que, a partir de los riesgos detectados, se implementen acciones adecuadas para mitigarlos al mayor grado posible.

Otra característica de todos los estándares es el necesario involucramiento de los líderes de la compañía. Como decíamos al principio, no existen trabajos seguros si los directivos y puestos jerárquicos no participan activamente en la gestión de la seguridad.

Todas las normas de gestión de la seguridad en el trabajo ponen en relevancia la importancia del liderazgo y participación de los empleadores y el establecimiento de políticas de seguridad que amparen los procedimientos que los trabajadores deberán cumplir.