El camión tiene un rol decisivo en el crecimiento de la economía y el empoderamiento de los emprendimientos regionales.

Año a año, la demanda de productos aumenta y, como consecuencia, crece también la necesidad de servicios logísticos. El camión tiene un rol decisivo en brindar soluciones a este requerimiento cada vez más grande de servicios de transporte de carga de calidad, confiables y trazables, tanto en tramos nacionales como internacionales. ¿Cuál es la participación del camión en el crecimiento de la economía y su aporte al empoderamiento de las producciones regionales? De eso hablamos en este artículo de T-CARGO.

Según un estudio realizado por el Banco Internacional de Desarrollo (BID) en 2017, el 95% de las toneladas de mercadería son trasladadas por rutas en Argentina (unos 410 millones de toneladas). En segundo país de la región que sigue la misma matriz es Chile, en dónde el TAC es responsable del transporte del 93%.

Estos números hacen evidente el papel clave que el camión tiene en la economía de varios países de la región. El Banco Mundial lo ve como una fuente fundamental para el desarrollo no solo económico sino también social, cuando genera oportunidades de apertura para los más pobres, facilitando su conexión con otros mercados.

El posicionamiento del camión con un rol preponderante en la matriz de carga

Como vimos, en varios países de Latinoamérica el camión es casi excluyentemente el único medio de transporte de las mercancías que se comercian. Pero la historia no siempre fue la misma.

En sus mejores épocas, el transporte ferroviario de cargas supo trasladar 45 millones de toneladas al año y tenía una presencia muy importante en la matriz de transporte de cargas y fuente generadora de empleos y garante de progreso. En la actualidad, mueve apenas 19 toneladas (poco más del 4% del total).

Con este cambio, el camión se ha convertido en el nexo vital entre productores y consumidores, haciendo posible la expansión y crecimiento de las pequeñas economías regionales y desapareciendo virtualmente las fronteras. Es un protagonista principal en el camino de la mejora de la productividad y eficiencia de los sectores productivos y la industria.

El camión es un nexo vital entre productores y consumidores y el medio de transporte de mercaderías por excelencia en Argentina y Chile.

Empoderamiento de las economías regionales gracias al camión

Según los especialistas, uno de los caminos para la dinamización del crecimiento económico del país es el impulso de las economías regionales, aprovechando la exportación de la sobreproducción de productos que se da, principalmente, en el rubro alimentos. Este es el caso de Argentina.

Sumando a este concepto, el BID también considera que la actividad logística impacta directamente en el funcionamiento interno de la economía en su conjunto. En una cadena virtuosa, cuando los esquemas de distribución son productivos, se favorece la aparición y crecimiento de emprendedores que pueden trasladar sus productos a un costo competitivo.

Además, la conexión entre regiones y poblaciones remotas se optimiza, y se realiza con un nivel de calidad esperado por los consumidores. Las economías regionales, entonces, pueden diversificar su negocio y pensar en expandirse. Para ellos el camión es su principal arma de movilidad.

Espiando el futuro: un camión apoyado en la tecnología

Como en la mayoría de las actividades, la tecnología está al servicio del camión y del entero negocio del transporte automotor de cargas. Ante la indudable supremacía del camión, se trabaja desde la industria tecnológica para desarrollar soluciones específicas para el transportista y también para la mejora de los procesos asociados.

Entre las herramientas y soluciones tecnológicas más extendidas se encuentra el GPS, presente casi excluyentemente en todo camión. Otra, más novedosa, es la incursión de la economía colaborativa aplicada al transporte automotor de cargas, que permite aprovechar al máximo posible al camión en cada viaje, con notable mejora de la productividad.

¿Puntos a mejorar? Según el informe del BID que citamos al principio, uno de los desafíos que el sector debe solucionar es la mejora de la infraestructura y la unificación del control en los pasos fronterizos. Herramientas como la ventanilla única (VUCE, Ventanilla Única de Comercio Exterior, en Argentina) y la documentación electrónica facilitarán mucho la operatoria, gracias a la reducción del tiempo de espera y costos operativos que se producen por repetición de trámites.

A este respecto, Argentina ya anunció la implementación del sistema de presencia internacional TIR (Transports Internationaux Routiers), con el que se estima reducir aproximadamente un 40% los tiempos en que un camión espera en frontera.

El camión tiene, sin dudas, un rol protagónico en el fortalecimiento de los pequeños productores, en la visibilización y apertura de las economías regionales y en el desafío de la crisis. Y, en ese camino, es un importante generador de empleos y un indiscutible agente de cambio en las comunidades en las que está presente.