Por cada litro de diesel que se consume se liberan aproximadamente 2,6 Kg de CO2.

El cambio climático dejó hace tiempo de ser una mera idea para pasar a ser una realidad ineludible. A nivel individual estamos cambiando de mentalidad, pensando cada vez más en qué clase de planeta queremos legarle a las generaciones venideras. Y esa conciencia personal se está convirtiendo también para las empresas en una necesidad: tener una imagen de marca “verde” hace que muchas personas las elijan. ¿Cuál es el papel que cumple la medición de la huella de carbono para cumplir este objetivo? En este artículo de T-CARGO analizamos este interrogante.

Según la Organización Vida Silvestre, la quema de combustibles fósiles está impactando seriamente en el medio ambiente y las personas. Calcula que se producen 300 mil muertes y pérdidas por 125 millones de dólares al año en el mundo, como consecuencia de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). Y, a estas cifras, se suma la biodiversidad que se está perdiendo, el derretimiento de los glaciares, la aparición cada vez más frecuente de fenómenos climáticos extremos y otros desastres.

Una de las herramientas de la que se ha estado hablando desde hace unos años es la medición de la huella de carbono. Esta actividad es una de las estrategias para la reducción de las emisiones de GEI que las empresas tienen al alcance de su mano. ¿Qué razones hacen que las empresas del transporte automotor piensen en medir y trabajar para reducir su huella de carbono? A continuación te lo contamos.

La huella de carbono en el transporte automotor de carga

El transporte de cargas es parte de las actividades que, con su normal funcionamiento, contribuyen a la emisión de gases contaminantes. ¿Cómo es el impacto que produce al medio ambiente? ¡Muy serio!

La Subsecretaría de Ahorro y Eficiencia Energética de la Argentina calcula que por cada litro de diesel que se consume se liberan aproximadamente 2,6 Kg de CO2. Entonces, según el ejemplo del organismo, un camión con rendimiento de 35 km por litro de combustible que circula 100.000 kilómetros por mes, emite en el año aproximadamente 1.000 toneladas de CO2 a la atmósfera.

El CO2 es, según el Protocolo de Kyoto, uno de los 6 tipos de gases de efecto invernadero que tan seriamente están dañando de forma irreversible al planeta. De esta forma, cada kilómetro recorrido con vehículos propulsados por combustibles fósiles está contaminando el medio ambiente.

Pero, se necesita transportar mercaderías. Como ya hemos hablado en otros artículos, el transporte automotor de carga es vital para el desarrollo económico y social en Latinoamérica, especialmente para las economías regionales. Entonces, ¿qué pueden hacer las empresas que se interesan en controlar el impacto que producen en el medio ambiente? ¿Qué es la huella de carbono? Veámoslo.

La huella de carbono

Carbon Trust es una organización de expertos, enfocada en impulsar economías sostenibles y de bajo carbono. Según se explica en su página web, la huella de carbono es la cantidad total de emisiones de gases de efecto invernadero causadas directa e indirectamente por una persona, organización, evento o producto.

Dependiendo de cuál sea el ente que se quiere medir, el enfoque varía y los métodos de cálculo también.

El primer enfoque es el orientado a la medición de la huella de carbono de una empresa u organización propiamente dicha. En este caso, lo que se cuantifica es la totalidad de gases contaminantes provenientes de la realización de su actividad.

El segundo, es el que se denomina huella de carbono de producto, que mide las emisiones que se producen durante el ciclo de vida completo del artículo o servicio. Esta medición es la que incluye las emisiones de la distribución.

La huella de carbono es la cantidad total de emisiones GEI causadas por una persona, organización o producto.

Otra de las divisiones que se hace en la huella de carbono es la referente a la procedencia de la contaminación. Existen 3 clases diferentes, denominadas “Alcances”:

  • Emisiones directas, conocidas también como de Alcance 1, son las que provienen de fuentes controladas por la empresa.
  • Las emisiones indirectas (Alcance 2) son las asociadas a la producción de energía que la empresa utiliza para sus procesos y funcionamiento.
  • Por último, existen lo que se denominan emisiones de Alcance 3. En este caso se trata de las generadas en el uso de productos o servicios que la organización contrata, como, por ejemplo, la cadena de suministro, la deposición de residuos, transporte de empleados, entre otros.

¿Cómo se calcula la huella de carbono?

Se sabe: para poder cambiar, primero hay que saber. No es una obviedad decir que, para una empresa, disponer de información cierta y validada es indispensable para la toma de decisiones informadas.

La medición de la huella de carbono es un medio para conseguir esta información. Es un indicador de sostenibilidad, que tiene como principal objetivo medir en qué grado se está afectando el medio ambiente con la actividad propia de la empresa y también a través de los productos y servicios que ésta fabrica.

Lo primero que hay que considerar es que para cuantificar la huella de carbono de una empresa suele ser conveniente contar con el apoyo de algún organismo especializado, que asista en el proceso. Existe un puñado de metodologías de cálculo aceptadas como válidas para medir la huella de carbono. Si bien existen algunas diferencias entre ellas, el objetivo que persiguen es el mismo: que las organizaciones, empresas y marcas puedan demostrar su compromiso transparente y genuino frente a las emisiones de GEI.

Principales metodologías de medición de la huella de carbono:

  • Norma ISO 14067:2018. Recientemente actualizada, esta norma integrante de la familia de la International Organization for Standardization, define los requisitos y directrices para la cuantificación de la huella de carbono de los productos.
  • GhG Protocol provee una guía minuciosa para empresas interesadas en medir e informar sus emisiones de gases de efecto invernadero y es uno de los estándares de medición de la huella de carbono. Sigue las directrices para el cambio climático de las Naciones Unidas.
  • PAS 2050. Es una especificación publicada por British Standards Institution y está orientada principalmente al análisis del ciclo de vida y etiquetado de productos.